Día de la madre


¡Ay, qué bueno que ya pasó el día de la jodida madre¡ No quería decirles nada para no joderles el bonito día, pero ayyyyyyyyyyyy , qué mal la pasé, dios mío, no fue culpa de nadie, me metí a ayudar a unos muchachones ellos. Juro que ni sé por qué lo hice, ya no me gustan de diecinueve, me gustan de mi edad más o menos. Vaya, de 33, la edad de Cristo. Y salí así como ven. El domingo amaneció mi casa así y mi refrigerador así. Mi suegra me invitó a su casa. He tenido muchas y buenas pero cuando digo suegra hablo de Madeline, abuela de mi hija por la parte paterna. Mi mejor y única suegra. Todavìa es bella, inteligente y dulce. Es arquitecta. Como Maggie –mi personaje en la película de Enrique Pineda Barnet– y mi padre también me invitó, pero les juro que no tenìa ni fuerzas para andar. Estuve pinchando como una bestia.
En fotos las últimas imágenes de un naufragio y la comidita que mi amiga Cheryl me trajo para que no muriera de inanición.
Gracias a dios que pasó este día. Fue realmente insoportable.

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