Carta a Pucho desde Noruega


Pucho. Amor. No te me pongas así, papi. Si casi no recibes ni un e-mail no es por falta de cariño, es que no tengo fuerzas, junto a ti era yo un poco dueña del mundo. Al principio cuando llegué, me dije, esto es el comunismo. ¿Recuerdas? Los noruegos se ven felices, rosados, comen, gozan. Las estadísticas dicen que los noruegos son los más felices del mundo. Yo estaba muy feliz con el frío y todo porque comía, la gente es bella y alta y la Universidad – donde imparto clases de actuación– está escapá, pero cuando te haces residente como yo, comienzas a extrañar todo. Yo tenía mi jaba, la tiraba con orgullo desde el balcón y gritaba. "Ponme dos aguacates que estén panudos" y estaba siempre en continua ebullición. Extraño a Melba, la vecina tan fina que me llamaba y con mucho cuidado como para que nadie la oyera, me decía " Oye Tomasa, llegó el polllo de población" Pero lo que más extraño es la llegada de las papas. Hasta las telenovelas homofòbicas extraño. No es fàbula el asunto de los primeros moradores y eso de tener o no tener sol. Extraño mi gula, sabes que puedo comer y fumar como un hombre, más que tù. Si no te mando fotos es porque he engordado y ya no sé si es por el exceso de abrigos o que no me veo bien, porque ya a partir de las cuatro de la tarde ya es de noche y entonces son velas y velas por doquier porque la electricidad es muy cara, igual que ahora allà. Estoy triste, pienso como una noruega ya. Soy indirecta, inhibida, disimulada. Aquì no puedo manifestarme como lo hacìa allà. Y cuando hablo de ti y enseño tu foto, me dicen. "Pero es un salvaje" No entienden. No quiero invitarte porque al final estas mujeres de acà te tragarìan de un bocado. Yo lo sé porque mulato así como eres tienes de tó. Si Migdalia te mantiene, te lo da to. ¡Ay! ¿viste? De lo sentimental he pasado a recordar a Nicolás. No te me pongas triste mi Pucho. Pronto. Pronto nos pillamos en la carreterra. Tengo un chalet pero Noruega está vacía sin tì. Por algo Picasso se fue al sur en busca del sol. Te abraza fuerte, tu Elena Poniatowska.

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